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“¿Tengo que resignarme a que mi hija muera por ser humilde?”

El reclamó de una madre desde el J. M. de los Ríos madre desde el J.M. de los Ríos

Los pacientes del J. M. de los Ríos deben reutilizar hasta cuatro veces las inyectadoras porque no hay insumos en el hospital, y también deben reducir el tiempo de su diálisis para compartirla con otros pacientes debido a que la mitad de las máquinas no funcionan.

Un grupo de madres y pacientes del servicio de Nefrología del hospital J. M. de los Ríos se fueron a la calle para exigir mejores condiciones que garanticen el derecho a la vida de sus hijos y para pedir la reactivación del programa de trasplantes que no funciona desde junio de 2017.

Niurka Faneitez, madre de la niña Génesis Rodríguez, de 11 años de edad, fue una de las manifestantes que ocupó la entrada del hospital durante la mañana de este martes. Relató cómo su hija ha sido víctima de las condiciones en las que se encuentra la unidad de Nefrología y, al igual que la mayoría, teme que el trasplante que necesita no llegue y esto se traduzca en la eventual muerte de su hija.

“Aquí no hay inyectadoras, no hay catéteres; si necesitas hacer un examen, tienes que salir a pagarlo tú mismo porque aquí no sirven los laboratorios; de comida solo sirven arroz blanco. Ningún paciente puede estar bien en estas condiciones”, aseveró.

La hija de Niurka actualmente está delicada con una infección y no tiene cómo cubrir los costos de los exámenes que necesitan hacer para dar con la causa de la patología. Mientras no puedan hacer los estudios, no le pueden mandar un tratamiento.

 

A mi hija la volvieron a hospitalizar ayer. Hay que hacerle miles de exámenes, ¿y cómo los hago si no tengo para pagarlos? ¿Me tengo que resignar a que se muera porque somos humildes? Una inyectadora de gases venosos cuesta $80. ¿De dónde los saco?”, enfatizó.

En la manifestación también estuvo Luis Méndez, un joven paciente renal de 16 años que dejó su vida en el oriente del país para tratarse en Caracas con la esperanza de tener un tratamiento más estable.

Durante la protesta y con un catéter saliendo de su cuello, Luis relató a Crónica.Uno cómo ha visto morir a más de 20 compañeros que tenían la misma condición que él desde que empezó a dializarse hace dos años.

Es duro porque no puedes evitar pensar que a ti te va a pasar lo mismo. Sobre todo, cuando se mueren delante de ti dentro de la misma unidad”, sentenció.

Luis también denunció que los trasplantes por sí solos no resuelven el problema, ya que luego de la operación el paciente necesita tomar inmunosupresores para que el cuerpo no rechace el órgano nuevo.

“No se trata de reactivar los trasplantes nada más, es que respondan por todo. En el hospital no hay inmunosupresores y en las farmacias son muy difíciles de conseguir. Eso hace que la única opción sea comprarlos afuera, pero ¿quién tiene para pagar eso? Es muchísimo dinero”, apuntó.

Luis tampoco se salva de las condiciones en las que se encuentra la unidad de Nefrología. Actualmente hay solo siete de 15 máquinas funcionando, lo que en ocasiones le ha significado sacrificar tiempo de su diálisis para que le apliquen el tratamiento a otro compañero.

“Yo debería dializarme entre tres y tres horas y media, pero como no todas las máquinas funcionan, he tenido que reducir el tratamiento a dos horas para que otros compañeros puedan aprovechar también. Y el problema con esto es que son cosas que nos afectan inmediatamente y podrían traernos una infección”, destacó.

Jeanette Gil fue otra de las madres que se manifestó en las puertas del hospital exigiendo mejores condiciones para los pacientes. No obstante, Gil estaba ahí como víctima, pues su hija de 9 años, Jeannys Herrera, falleció hace siete días con una infección de una pseudomona mientras esperaba un trasplante de riñón, lo que la convirtió en la duodécima paciente infantil fallecida en la unidad de Nefrología en lo que va de año.

Gil denunció que tanto a ella como a otras madres que perdieron a sus hijos en esa unidad les han prohibido la entrada al hospital con la excusa de que sus hijos ya fallecieron y, por lo tanto, “no tienen nada que hacer ahí”. También denunció que, debido a la falta de insumos, vio cómo a su hija y a otros pacientes los inyectaban tres y cuatro veces con la misma inyectadora.

Katherine Martínez, directora de la ONG Prepara Familia, exigió a las puertas del recinto que se atiendan las denuncias de las madres del J. M. de los Ríos para evitar que más personas sigan muriendo, y explicó que la situación crítica del hospital no abarca únicamente la unidad de Nefrología, sino también la de Neurología, Hematología, laboratorios y demás.

Nosotros estamos aquí para pedirle al Gobierno que haga su trabajo. Que garantice el derecho a la vida de los pacientes, que reactiven los trasplantes”, sentenció.

El sistema de procura de la Fundación Venezolana de Donaciones y Trasplantes de Órganos, Tejidos y Células (Fundavene), institución adscrita al Ministerio de Salud, encargada de velar por los trasplantes de los pacientes, ya cumple cuatro años detenida desde el último registro de actividad, en junio de 2017.

Hasta ahora, ni las madres ni los propios pacientes tienen noticias al respecto y solo se limitan a hacer lo que esté en sus manos para sobrevivir. Los manifestantes rechazan la indiferencia de las autoridades, incluidas las del propio hospital a las que, según declaraciones de los afectados, no parece importarles en lo absoluto lo que está sucediendo.

De hecho, durante las horas de la manifestación, un individuo uniformado con los logos del Metro de Caracas atravesó un autobús en toda la entrada del hospital para interrumpir la protesta de las madres y pacientes que se encontraban allí.

El deterioro en las condiciones del hospital ha sido motivo de protesta tanto de pacientes como de personal médico durante los últimos años. La protesta de este martes es la segunda de este 2021, y al final todas tiene el mismo objetivo: denunciar las innumerables carencias que impiden que el recinto funcione como debería y así evitar la muerte de más niños y pacientes.

El servicio de Nefrología del J. M. de los Ríos fue el primero en recibir medidas cautelares de la CIDH, en 2018, luego de que las organizaciones Prepara Familia y Cecodap presentaron un informe documentando el desabastecimiento de medicamentos, la crisis de infraestructura y los brotes infecciosos en el hospital.

Hasta el día de hoy, el Gobierno no ha dado respuesta ni se ha pronunciado sobre estas medidas cautelares, y desde entonces más de una veintena de pacientes pediátricos han muerto en el servicio de Nefrología del Hospital J. M. de los Ríos. Mientras tanto, esa misma unidad sigue atendiendo a 14 pacientes que dependen de la diálisis y los trasplantes para seguir con vida.

La Academia de Medicina exhorta a encontrar soluciones

Por su parte, la Academia Nacional de Medicina publicó un comunicado en el que exhortó a los entes responsables de la salud en Venezuela a buscar una solución urgente a la situación de los pacientes crónicos renales, así como al resto de problemas que enfrentan los pacientes con patologías agudas y crónicas.

“No es una decisión acertada que el Programa Nacional de Trasplante y Procura de Órganos esté suspendido desde hace casi 5 años, sin haber dado una respuesta coherente a pacientes y familias sobre este hecho, obligando así a los pacientes que ameritan un trasplante a emigrar forzadamente del país en búsqueda de solución a su patología”, indican en el texto.

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