Salud

Sobrevivientes de cáncer en Venezuela se «entregan a Dios» ante costos de medicamentos

Un estudio conjunto de la USB, la Sociedad Anticáncerosa de Venezuela, Fundación Banco Mercantil y Laboratorios Nolver, reveló que más de 26 150 personas murieron por cáncer en 2017

Dos realidades y una sola verdad. Susana y Graciela son dos mujeres venezolanas que hace un tiempo fueron diagnosticadas con cáncer. Pese a que ambas vencieron la enfermedad, deben recibir tratamiento.

Susana recibe apoyo financiero para poder costear el tratamiento que sobrepasa los 1000 dólares, pero Graciela ha tenido que «entregarse a Dios» porque no tiene trabajo ni nadie que la ayude a comprar las vitaminas que necesita para seguir sana.

Según el Observatorio Venezolano de la Salud (OVS), más de 50 000 casos de cáncer se registran anualmente en Venezuela. Las tasas estandarizadas de incidencia, de todas las localizaciones de cáncer, en hombres y niños es de 156 por cada 100.000 habitantes; en mujeres y niñas es de 144 por cada 100.000 habitantes (1) y más de 20.000 fallecen cada año.

El ente encargado de suministrar los medicamentos para el tratamiento del cáncer en el país es el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS). Según cifras del IVSS, en el año 2014,  otorgó tratamiento de forma gratuita a 33.057 pacientes a través de las farmacias de medicamentos de alto costo de distintas partes del país.

Hoy la realidad es otra. Antes de la llegada de la pandemia ya había problemas en la entrega de los tratamientos, pero todo ha empeorado durante los últimos meses. Los pacientes deben llegar a las farmacias de madrugada porque solo entregan 100 números y muchas veces no hay los medicamentos que necesitan.

Susana Torres contó cómo ha sido la experiencia de padecer cáncer en un país, donde todo es más difícil para los vulnerables.

Me detectaron cáncer de ovario en julio de 2019. En ese entonces, me practiqué quimioterapias semanales durante seis meses. Para 2019 todo llegaba de forma gratuita en el IVSS. Gracias a Dios, todo estuvo bajo control en cuestión de medicinas. Pero, todo ha cambiado, no llegan medicamentos al IVSS desde noviembre de 2020.Susana Torres

Pese a que Susana terminó el proceso de quimioterapias, debe seguir recibiendo tratamiento durante varios meses para evitar que el cáncer vuelva a aparecer en su organismo. Reprochó que ante la falta de medicinas gratuitas, los vendedores especulan con precios que sobrepasan los 1200 dólares.

Toda la medicina que yo conseguí hace dos años en el IVSS, ahora no la hay. Se tiene que comprar y cada distribuidor lo vende al precio que mejor le parezca. Yo necesito el medicamento Avastin y especulan demasiado, lo venden hasta en 1 600 dólares, otro vendedor te dice 1 400 dólares, otros en 900 y 800 dólares.Susana Torres

No puedo comprar ni un ácido fólico

De acuerdo con el informe Globocan de las Naciones Unidas del 2019, para el año 2020 se estimaba que la tasa de mortalidad anual por cáncer de mama en Venezuela sería de 3 199 mujeres. Graciela Martínez es una sobreviviente del cáncer de mama. Hace 13 años fue diagnosticada con la enfermedad y contó vía telefónica cómo sobrevive para mantenerse, pues el cáncer deja secuelas de por vida.

«A mí me dio cáncer hace 13 años, cáncer de mama producido por la testosterona. Según la oncóloga, mi cáncer fue producto del estrés porque soy licenciada en enfermería y trabajada mañana, tarde y noche. Vivía en una sola angustia y la hormona se descontroló y me produjo el cáncer», explicó. «Todos tenemos cáncer pero a unos se nos desarrolla y a otros no. En ese entonces, fui operada de inmediato».

Graciela fue empleada de Clínicas Caracas durante más de 15 años, por lo que pudo ser operada por un «gran médico».

«Me dijo: no quiero que sufras dos veces, así que te vamos a operar y lo que tenga que sacarte te lo saco. Solo me dejó la mama, pero me explicó que el cáncer estaba en un solo sitio. No hubo metástasis. Por prevención me mandó quimioterapias y me dijo que debía tener control médico de por vida», precisó.

De inmediato, se puso en control en el Hospital Domingo Luciani de El Llanito, y la doctora le mandó quimioterapia, la cual tomó durante 8 años. Regularmente, asistía a la consulta de oncología para chequear que todo estuviera en orden. Después de más de ocho años en tratamiento, le dieron el alta y al realizarle los exámenes el hematólogo encontró otra enfermedad en su organismo.

«Tenía leucopenia, esto es la pérdida del 85% de los leucocitos, producida por tanto tiempo con quimioterapia vía oral. La quimio me destruyó el 85% de los leucocitos. Esto significa que no puedo estar al lado de ninguna persona que tenga gripe, todos los virus habidos y por haber los voy a padecer porque soy una esponja, me contagio de inmediato».

De hecho, Graciela aseveró que tuvo COVID-19 en el mes de abril, pese a que nunca pudo realizarse una PCR.

«Yo perdí el gusto, perdí el olfato, nunca antes me sentí tan mal. No podía estar de pie. Mi esposo y yo tuvimos todos los síntomas. Gracias a Dios y a mi experiencia como enfermera pudimos sobrevivir porque en todos los centros de salud a donde fui me trancaron las puertas. En el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) de El Valle, en el Hospital Clínico Universitario y en el CDI de Coche, me cerraron las puertas, me dijeron que si tenía la prueba de la COVID-19 me podían atender y si no, no».

Tras haber sido diagnosticada con leucopenia, Graciela debe tomar diariamente una tableta de ácido fólico y la vitamina Miovit. Sin embargo, esto no es posible ya que no tiene trabajo fijo y la pensión no le alcanza ni para comprar una caja de ácido fólico para un mes.

El costo del ácido fólico en Farmatodo es de 1.920.000 bolívares y la caja de Miovit cuesta 12.400.000 bolívares. Graciela tendría que gastar unos 8 dólares al mes para adquirir ambos medicamentos y lamentablemente no los tiene.

«Lo que ganamos es para medio comer. Hace unos meses, unas sobrinas que viven en Perú pudieron enviarme ácido fólico pero no el Miovit. Yo simplemente me entregué a la buena de Dios porque no puedo hacer más nada. Ahorita sí hay medicamentos, el problema es cómo comprarlo», lamentó.

Además, Graciela no ha podido hacerse su chequeo médico desde hace más de un año.

«Debo ir a la consulta con la oncóloga anualmente y tampoco he podido. Cuando fui al Luciani no había médicos, necesito la orden para poder hacerme la mamografía y he ido dos veces y no hay médicos, no hay oncólogos. Imagino que hay muchas más personas que quedaron como yo, en el aire».

Durante los últimos tres meses, el IVSS no ha dado reportes sobre la entrega de medicamentos de alto costo a pacientes con cáncer. Sin embargo, el pasado 23 de septiembre, afirmó que «el bloqueo criminal, las medidas coercitivas de la Administración Trump y la COVID-19, no han podido truncar las acciones protectoras impulsadas por el presidente de la República, Nicolás Maduro hacia las personas más vulnerables de la patria».

Según una nota de prensa del portal del IVSS, hasta septiembre de 2020, se habían entregado 9 181 666 medicamentos de este tipo. Durante ese tiempo, el IVSS dio medicinas a 106 795 venezolanos y extranjeros con diagnósticos de cáncer, esclerosis múltiple, hepatitis viral, síndrome bipolar e insuficiencia renal crónica, entre otros.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba