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El regreso a clases presenciales será un reto entre el déficit de docentes y dificultades de aprendizaje

Los profesores Simón Bong y Esperanza coinciden en que la falta de hábito de estudio está dificultando el proceso de aprendizaje. Por esa razón se hace más cuesta arriba llevar adelante la educación. Ambos indicaron que hay déficit en docentes especializados en Ciencias Naturales.

Es un hecho que el próximo 25 de octubre los alumnos y docentes regresan a las aulas. De acuerdo con el Plan Victoria Bicentenaria, elaborado por el Ministerio de Educación, la modalidad para el período escolar 2021-2022 será híbrida: presencial y virtual. Parte de los requisitos es cumplir las medidas de bioseguridad y los dividir en grupos a los estudiantes para garantizar el distanciamiento social en los salones.

Sin embargo, el Observatorio Venezolano de Libertad Sindical aseguró que no hay condiciones para recibir a los estudiantes en los planteles públicos, así como también el informe de FundaRedes señala que los docentes no cuentan con buena remuneración y recursos para impartir clases para este nuevo periodo académico.

El año escolar 2021-2022 tiene muchos retos, como el déficit de docentes preparados y escuelas deterioradas que tienen dificultad para el acceso de recursos básicos como luz y agua. A esto se le suma las fallas en el aprendizaje de los estudiantes, que se han agravado durante la pandemia.

Del mismo modo está el reto de integrar a los estudiantes universitarios de Educación en las escuelas públicas, para que cumplan con sus pasantías y culminen el pregrado.

Simón Bong, profesor egresado de la Universidad Experimental Pedagógica Libertador (UPEL) se encarga de coordinar las prácticas profesionales en las escuelas públicas para los estudiantes de los últimos semestres de esa institución. El docente universitario explicó  que los profesores no cuentan con suficiente formación para enfrentar este reto: el regreso de las clases presenciales.

Desde mi percepción, la escuela venezolana durante este tiempo se ha caracterizado por enviar trabajos. No tiene mucho sentido y no tiene significado para los estudiantes. He visto muy poca retroalimentación entre los profesores y alumnos, ocasionando que no se pueda identificar cuáles son las fallas académicas, expuso.

Agregó que será un desafío nivelar a los estudiantes, ya que se presenta el retraso de casi dos años de contenido  y hay que dárselos.

Con respecto a la planificación de las clases, el profesor Bong comentó que debido a la división de los alumnos para cumplir con el protocolo del Ministerio de Educación, el docente tendría que replicar hasta cuatro veces la misma clase de una materia por semana.

Para las asignaturas prácticas como Matemática, Física y Química es fundamental que se lleven a cabo estas sesiones. La socialización es fundamental para garantizar el aprendizaje.

Advirtió que los planteles públicos en el ámbito académico, administrativo y logístico no están preparados para atender las actividades presenciales. Las variables son: falta de mantenimiento, falta de indumentaria para medidas de bioseguridad y falta de inmunización del gremio docente.

La realidad de una escuela pública

La profesora Esperanza* es especialista en Matemáticas, tiene 22 años ejerciendo la docencia y es egresada de la UPEL. Hace 15 años que trabaja en instituciones públicas, actualmente labora en una escuela que está ubicada en el municipio Libertador. Para ella ha sido muy frustrante laborar en su profesión en estos casi dos años de pandemia. Es muy duro no tener la interacción de los estudiantes, es una experiencia enriquecedora, porque va más allá de impartir un conocimiento.

A partir del 16 de marzo de 2020 se cortó la dinámica que la docente llevaba haciendo por años y tuvo que pasar a elaborar guías, indicar una fecha tentativa y esperar que los representantes le entregaran las tareas. A pesar de todas las penurias, existimos docentes que creemos que la institución pública debe dar educación de calidad y por eso, seguimos asistiendo por los estudiantes, dijo la profesora.

Esperanza dice que en el plantel donde trabaja se puede contrastar la realidad del país: hay alumnos que tienen su uniforme completo, cuentan con teléfono y una computadora, mientras que hay muchos que no tienen para costearse el pasaje y no tienen cómo hacer las tres comidas, mucho menos tienen para adquirir esos equipos tecnológicos.

Tomando en cuenta todas esas carencias, se tuvo que optar por mandar guías. En mi caso, elaboro ejercicios de matemáticas, cuyo contenido no es muy extenso, las imprimo y las coloco en una cartelera, donde el muchacho viene a copiarlas; al que tiene acceso a internet se lo envió por correo electrónico detalló.

La docente sostiene que a los estudiantes de bachillerato les está costando leer, analizar e investigar.Es una falla que viene desde primaria, y es una debilidad de la compresión lectora como del desarrollo del pensamiento lógico matemático. No está bien afianzado.

Tanto el profesor Bong como Esperanza coinciden en que la falta de hábitos en los estudios está dificultando el proceso de aprendizaje. Por esa razón se hace más cuesta arriba llevar adelante la educación. Ambos indicaron que hay déficit en docentes especializados en Ciencias Naturales.

A mí me preocupa la educación de mi país. Es algo que nos debe encender las alarmas, nos debe poner a reflexionar, no podemos dejar que esto siga pasando, el problema se está agudizando, advirtió la docente de Matemáticas.

Esperanza mencionó que el personal directivo para que dirija esas instituciones deben comulgar con el oficialismopara acatar las órdenes del Ministerio de Educación, y por eso considera poco probable que haya resistencia a la inserción de los bachilleres del Plan Chamba Juvenil para laborar como docentes. Sin embargo, considera que va ocurrir un gran choque, entre los profesores que se han preparado versus a los que vienen que no tienen una previa formación en el campo de la docencia

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