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De cada 10 botellas de licor que se venden en el país 5,5 son ilegales, indica la cámara de industrias del sector

Para la Cámara de la Industria Venezolana de Especies Alcohólicas el problema no es el auge de las importaciones, sino el incumplimiento de las medidas sanitarias y tributarias. Muchas entran sin pagar impuestos, las etiquetas no están en castellano como dicta la ley o no cuentan con el Registro Único de Información Fiscal de la empresa.

Caracas. Adulteraciones, falsificaciones, evasión de impuestos. En la comercialización ilegal de bebidas alcohólicas convergen distintos males, que no solo ponen en riesgo la salud de la población, sino también la sostenibilidad de las empresas locales.

Desde 2014 la Cámara de la Industria Venezolana de Especies Alcohólicas (Civea) registra un aumento de estas prácticas en el país.

En 2014 se modificó la Ley de Impuesto sobre el Alcohol y Especies Alcohólicas y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las bebidas alcohólicas. El presidente de Civea, Luis Enrique Cárdenas, explica en entrevista  que ambas modificaciones generaron un impuesto muy alto para el sector primario, que fabrica bebidas como brandy, cocuy, aguardiente, vino o whisky, y también para el que las importa.

Esto sentó un precedente que no ha hecho sino exacerbar la comercialización de bebidas ilícitas, aseguran en el gremio.

El mercado negro proliferó tanto, que de acuerdo con datos de Civea de cada 10 botellas de licor que se venden en el país 5,5 son ilegales o lo que es igual: 55 % de las bebidas alcohólicas que se venden son ilegales. Para la industria nacional las ventas legales se han desplomado en los últimos años y hoy apenas venden una décima parte. Aquellas empresas que cuentan con marca exclusiva para comercializar licores en Venezuela tampoco son ajenas a esta realidad, pues Cárdenas indica que negocios sin la licencia las expenden a la luz del día sin ningún tipo de regulación.

Para la cámara el problema no es el auge de las importaciones, sino el incumplimiento de las medidas sanitarias y tributarias. Muchas entran sin pagar impuestos, las etiquetas no están en castellano como dicta la ley o no cuentan con el RIF (Registro Único de Información Fiscal) de la empresa. Los alimentos y bebidas que ingresan al país deben contar con la certificación del Ministerio de Salud. También debe contener información de la empresa que fabrica o de la que importa el producto.

Indica el presidente de Civea que en el mercado se están viendo bebidas que no cumplen con las normativas sanitarias y apunta que es fácil identificarlas. Por ejemplo, explica que las bebidas alcohólicas deben tener un precinto de seguridad, así como identificar claramente qué tipo de producto es, si se trata de ron, vino o sidra. También en la tapa deben contar con una banda fiscal.

Si el producto no tiene una banda fiscal, ya es ilegal. Eso ha crecido tanto que desde 2017 hasta la fecha van 63 personas fallecidas por bebidas que son clandestinas, que se fabrican en el país, pero que no cumplen con las reglas. También registramos que unas 300 personas se han enfermado por intoxicación”, señala Cárdenas.

Entre las prácticas ilícitas pueden conseguirse productos falsificados, que son aquellos que meten en envases que no se corresponden con el producto; los adulterados, que son ligados con varias bebidas, y los de contrabando que no cumplen con reglas de importación. También hay productos de evasión tributaria, que son fabricados en el país, pero que incumplen con el pago de impuestos.

Las bebidas alcohólicas no son las únicas afectadas por esta situación. Las refrescantes también lidian con la proliferación de un mercado negro. Este 9 de diciembre la Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes (Anber) advirtió en un comunicado que diariamente ingresan a Venezuela “miles de cajas de bebidas que no cumplen con las normas venezolanas de etiquetado”.

Según Anber las autoridades competentes ya ordenaron el comiso definitivo de los productos que no cumplen con la normativa venezolana y que entraron al país de manera irregular. Este procedimiento ya lo han ejecutado en varios casos como es el de los productos Pepsi-Cola de 2,5 litros y Manzana Postobón de 2,5 litros.

El consumo de licor viene en caída 

En los años ochenta en Venezuela se consumían 10 litros de alcohol por persona. Hoy se consume 1,5 litros, una cifra que se aleja del registro regional, donde se consumen 8 litros. En el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud, se ingieren 6 litros de alcohol.

A pesar del desplome en el consumo de alcohol, la cámara registra un pequeño incremento entre 2020-2021, debido a que el año pasado la pandemia paralizó la venta de licores durante siete meses. La cámara considera que el consumo legal está descendiendo debido a los excesivos tributos nacionales y municipales.

“Estamos registrando un incremento respecto al año anterior, sobre todo, en el área de exportación. El incremento en el mercado interno es más discreto y no alcanza los niveles que teníamos en 2015. Si nos comparamos con 2019 básicamente no hay crecimiento”, comenta el representante gremial.

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