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Arráiz Lucca: «La oposición debe trabajar desde ya en las presidenciales»

"A Maduro le quedan dos años para recuperar económicamente al país y eso quizás, redundaría a favor del gobierno, pero incluso, en ese caso, las posibilidades de la oposición de ganar son muy grandes siempre y cuando no vaya dividida. Allí es donde tengo mis grandes dudas. ¿Cómo se escogerá al candidato presidencial unitario? ¿Es esto posible? Estos problemas, por cierto, no estarían sobre la mesa si en la Constitución del año 1999, el país hubiese escogido la doble vuelta electoral, porque se llegaría a una primera elección con candidatos, ninguno con mayoría y en segunda vuelta se depuraría el universo electoral. Pero la oportunidad para la oposición es muy grande, y después de la caída del caudal del chavismo, es evidente que hay una gran oportunidad"

Caracas.- Al historiador, docente, escritor e Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, Rafael Arráiz Lucca, no le parece que la política del avestruz sea la solución para una oposición a la que le falta mucho de pedagogía política. Por el contrario: la salida es mirar hacia adelante. Hacia el 2024. Ahí hay chance de ganar, dice, solo si hay unidad. Casi nada.

Arráiz Lucca pone en la balanza pesos y contrapesos. Sin temor alguno al qué dirán en las redes sociales, valora en forma positiva la conducta asumida por el gobierno en materia de política monetaria y cambiaria, que ha traído como consecuencia la consabida desaceleración de la inflación. Y entonces apunta los dardos hacia lo que sigue en agenda. Lo que sigue en agenda no es precisamente un interinato cuyo poder se reduce a lo externo y a lo interno es absolutamente simbólico, sino más bien unificar y coordinar esfuerzos camino de las elecciones presidenciales de 2024, un toro que debe agarrarse por los cuernos antes que sea demasiado tarde, porque el gobierno, pese a que en cada elección disminuye su piso electoral, tiene un arma «secreta» que en realidad es una «vieja confiable»: se llama divide y vencerás.

Es la «coordinación estratégica» que tanta falta le hace a la oposición. Una oposición de la cual está absolutamente convencido que le hace falta pedagogía política, y no ve en ella posibilidad alguna de concertar algún acuerdo al mejor estilo del plan de Barranquilla, sino mas bien acuerdos muy puntuales para lo electoral.

Y aunque el balance de las gobernaciones ganadas por la oposición-G4 en noviembre es negativo, Arráiz Lucca mira la otra cara de la moneda. Dice que hubo una «rebelión de las bases». Y que tras esa rebelión, el voto no chavista logró conquistar 124 alcaldías, cuando originalmente solo tenia 27.

«Eso lo hizo la dirigencia local de los partidos siguiendo el espíritu de la militancia, de la población y desatendiendo las políticas de las cúpulas», aduce el académico, quien además, sugiere la «renovación» de los liderazgos en los partidos, una tarea compleja con tarjetas judicializadas.

¿Cómo valoras el interinato reelecto entre gallos y medianoche, con una drástica reducción de competencias?

– Bueno, me remito a la opinión de un profesor que respeto mucho, el profesor Allan Brewer Carías. En un tuit suyo leí que era inconstitucional lo que estaba ocurriendo porque en la Constitución de Venezuela, un poder ejecutivo no emana de un poder legislativo. Es decir, que eso no era viable, así lo dice él. Me remito a él que es el experto en estos temas, y también hay que señalar que el interinato pesa con relación a la visión internacional del problema venezolano, pero en realidad es poco lo que el interinato pesa a lo interno porque no tiene capacidad de acción, más allá de alguno que otro tema puntual vinculado con Citgo y Monómeros.

Pero el ciudadano de a pie que vive en el territorio nacional no puede experimentar la acción de ese gobierno porque no tiene capacidad de maniobra. Esa es la situación allí, lo que hay que hacer es ver la realidad del peso del interinato que es muy leve y circunscrito al orden internacional.

Citas al profesor Brewer, pero el problema de Venezuela es político y no jurídico

– Sí, pero yo creo que también hay que atender el tema jurídico y ese tema es importante. La opinión del profesor me parece que pesa mucho como administrativista y constitucionalista.

La oposición, y cuando hablo de la oposición me refiero al G4, tiene que hacer un check and balance tras lo ocurrido en las regionales. ¿Cuál es tu valoración de esas regionales en las que la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática perdió bastiones y solo logró recuperar Zulia y Cojedes, sino que además llegó de tercera detrás de alianzas de tarjetas judicializadas por el régimen?

– Sí, yo creo que en esas elecciones ocurrió una rebelión de las bases porque escuchamos a dirigentes muy poco entusiasmados con las elecciones e incluso, diciendo que ellos si estuviesen en Venezuela, no votarían. Sin embargo, líderes locales conquistaron 124 alcaldías, cuando antes tenían 27. Es un crecimiento nada desdeñable, no me parece que sean conchas de ajo y eso lo hizo la dirigencia local de los partidos siguiendo el espíritu de la militancia, de la población y desatendiendo las políticas de las cúpulas, de forma que esto se traduce en una especie de rebelión de las bases frente a los dirigentes. Hubo expresiones interesantes como en el caso de Caracas, cuando Julio Borges declaró que se había cometido un error con la candidatura de Tomás Guanipa, es evidente que la candidatura era la de Roberto Patiño. Así lo dijimos varias personas en el momento que se tomó la decisión.

Allí hubo varias lecciones y la otra lección, es el tema del caudal electoral del chavismo que volvió, una vez más, a caer. Recordemos que en las elecciones de 2013, Maduro obtuvo 7.587.579 votos, eso representaba el 50,61%. En 2015, dos años después, imagínate, el gobierno obtuvo 40% de los votos, una disminución del 10% del caudal electoral. Después, en 2018, con una abstención del 54%, Maduro alcanza 6 millones 245 mil votos; pero en 2020, con abstención del 70%, el Partido Socialista Unido de Venezuela obtiene 4 millones 321 mil votos; y en las elecciones de noviembre de 2021, el PSUV obtuvo 3 millones 722 mil votos, menos votos que la oposición toda reunida que alcanzó los casi 4 millones de votos.

Es evidente la disminución sostenida, casi que en caída libre del caudal electoral del chavismo. Esto tiene una relación estrecha con la imposibilidad de ejecutar políticas asistencialistas, que es lo que ha venido haciendo el chavismo desde el comienzo de esta la historia.

En principio, había una transferencia de recursos a la gente más necesitada y con la caída de la producción petrolera, por los motivos que sean, los ingresos se han reducido ostensiblemente y estas políticas no significan nada. Ni siquiera los bonos que otorgan, que son ínfimos. Y esa caída de la votación guarda una relación muy estrecha con su imposibilidad de implementar políticas asistencialistas.

Sobre esa oposición que citaste, «toda reunida», vamos a hablar un poco más adelante, pero antes quisiera recordar que en una entrevista anterior, en diciembre de 2020, alegaste lo siguiente: «En Venezuela hay un juego trancado y el camino es la negociación». Te pregunto hoy, ¿sigue siendo la negociación el camino, con todos los factores endógenos y exógenos que sabemos que ocurrieron en la negociación de México?

– Sí, sigue siendo. Lo que observo es que la conformación actual del Consejo Nacional Electoral (CNE), con Roberto Picón y Enrique Márquez fue producto de una negociación del gobierno con un sector importante de la oposición que permitió la entrada de esos dos personajes, además de la Unión Europea. Eso es independiente de México, hubo una negociación puntual que trajo beneficios a la oposición.

Ahora está en marcha otro cambio, y responde a la visita del fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI). El chavismo está adelantando una reforma del Poder Judicial, quieren pasar de 32 magistrados a 20 y convocan a la sociedad civil para la elección de los magistrados. Eso no es producto de México, pero sí es producto de la visita del fiscal de la CPI.

Tenemos dos ejemplos donde negociaciones, diálogos puntuales, han traído pequeños pero significativos avances. Lo que no veo con claridad son las negociaciones de México tras las declaraciones de Jorge Rodríguez. Pareciera que el gobierno no tiene interés en una negociación global, sino que más bien, ha elegido el camino de negociaciones puntuales.

Tocaste los nombres de Picón y Márquez. Mucha gente se pregunta: ¿de qué sirven estos rectores cuando el CNE fue coaccionado en las elecciones de Barinas por el Tribunal Supremo de Justicia en Sala Electoral?

– Bueno, sirven para haber ganado Zulia, Cojedes, Nueva Esparta y haber pasado de 27 alcaldías a 124. Este es un juego muy complicado, se dan pasos adelante y pasos hacia atrás en el camino de la institucionalización, porque a lo que aspiramos los venezolanos es vivir en un país donde la ley prive, donde vivamos bajo el imperio de la ley y eso es muy difícil. Pero estos dos rectores lo están intentando con gran valor y yo los respaldo absolutamente.

Entiendo la dificultad en las que están y a las personas que dicen eso, les diría: esto no es un juego blanco o negro, es un juego de matices, de complejidades, y el pensamiento binario, el maniqueísmo, no ayuda mucho en la circunstancia de Venezuela, una circunstancia tan difícil y tan trancada.

No solo lo dicen las encuestas, sino cualquiera que haga un recorrido en la calle, en los barrios, se da cuenta que esta es una sociedad que se divorció de la clase política toda, sin distingo. Te pregunto, ¿hace falta en la oposición algo como un Plan de Barranquilla al estilo Betancourt? ¿hacen falta liderazgos en lugar de jefaturas?

– Yo creo que es muy difícil que la oposición llegue a un acuerdo programático. La próxima elección es en 2024. La posibilidad que tiene la oposición de ganar las presidenciales es muy grande, porque todas las encuestas señalan que el respaldo que tiene Nicolás Maduro oscila del 20 al 30% en todos los casos.

A Maduro le quedan dos años para recuperar económicamente al país y eso quizás, redundaría a favor del gobierno, pero incluso, en ese caso, las posibilidades de la oposición de ganar son muy grandes siempre y cuando no vaya dividida. Allí es donde tengo mis grandes dudas. ¿Cómo se escogerá al candidato presidencial unitario? ¿Es esto posible? Estos problemas, por cierto, no estarían sobre la mesa si en la Constitución del año 1999, el país hubiese escogido la doble vuelta electoral, porque se llegaría a una primera elección con candidatos, ninguno con mayoría y en segunda vuelta se depuraría el universo electoral. Pero la oportunidad para la oposición es muy grande, y después de la caída del caudal electoral del chavismo, es evidente que hay una gran oportunidad.

El gobierno no es mocho y actúa con inteligencia, y ve que la estrategia es dividir a la oposición y lo han logrado en algunos casos. Fíjate la fotografía, la oposición saca más votos que el gobierno y obtiene 3 gobernaciones, el gobierno saca menos votos que la oposición y obtiene 19 gobernaciones. La estrategia del gobierno es inteligente, ha funcionado, pero la oposición debe buscar la manera de contrarrestarla, porque la oportunidad que tiene es muy grande.

Los gobernadores que resultaron electos el 21 de noviembre son de lo que uno llamaría la vieja escuela adeca

-Eso es correcto.

Nuestro analista Ricardo Sucre argumentó en un artículo para El Cooperante que esto se deba a que probablemente, y cito, la nueva generación «no ofrece presente». ¿No está dando la talla el relevo generacional?

-Depende. Esos tres líderes crecieron, se desarrollaron y llegaron a la edad que tienen buscando votos porque son demócratas y no hay otro camino en democracia para hacer política. ¿En la generación de relevo en la oposición venezolana hay políticos que saben buscar votos? Por supuesto, están los ejemplos de grandes caudales electorales. Henrique Capriles perdió las elecciones en 2013 por menos de 1%. De modo que Capriles demostró saber buscar votos, también hay otros líderes locales y recientes que saben hacerlo.

Pero creo que un sector importante de la oposición olvidó este axioma de que la vía política se fundamenta en la búsqueda de respaldos populares, de presentar propuestas y que estas reciban un respaldo. ¿Y cómo se expresa el respaldo? Mediante votos, en una democracia, no hay otra manera.

Pero no estamos en democracia…

– Bueno, tenemos resquicios democráticos, hay elecciones, el Zulia cambió, eso pasó porque hubo una elección democrática, está Manuel Rosales con 63% de los votos, el Consejo Legislativo a su favor, la mayoría de los municipios en manos de la oposición. Estamos en una democracia imperfecta, pero hay caminos democráticos que pueden concretarse, tenemos tres ejemplos, más las 124 alcaldías.

Vistos los resultados de las elecciones y lo que ocurrió en la Comisión Delegada de la AN de 2015 y viendo el accionar de la oposición en general en los últimos meses, ¿no te parece que a esta oposición le hace falta pedagogía política?

– No tengo la menor duda de que le hace falta pedagogía política, gente que explique lo que hacen y que lo explique bien explicado desde la dirigencia. Por supuesto que falta, eso falta en la dirigencia opositora. En eso coincido plenamente: es una de las carencias, sin duda.

Estamos en una etapa que -se supone- debería ser reflexiva luego de noviembre y luego de la reunión de la Comisión Delegada de diputados opositores o de exdiputados opositores, dependiendo del cristal con que lo mires, hay una etapa que debería ser de reflexión. En esa etapa de reflexión, ¿cuál sería la tarea inmediata de esa oposición a la cual le hace falta pedagogía política? ¿mirar hacia 2024 o seguir fantaseando de manera calenturienta con salidas milagrosas de coaliciones externas o intervenciones de Estados Unidos?

-Creo que mirar hacia 2024 y hacer una renovación de la dirigencia de los partidos políticos por la vía de la convocatoria de elecciones internas, y que líderes ya muy veteranos que tienen muchísimos años al frente de sus organizaciones se presenten a elecciones o den un paso al lado, para que nuevas generaciones asuman la conducción de esas organizaciones. Creo que es una oportunidad de oro para hacerlo y que haya una renovación en ese sentido, una renovación del liderazgo opositor.

¿Una renovación a pesar de que hay partidos judicializados como Acción Democrática, por ejemplo?

– Claro, allí hay una dificultad importante para hacer eso, y ojala las negociaciones en México si llegaran a reanudarse, tomaran en cuenta esta circunstancia que no es menor. Yo lo que señalo es el norte y habría que buscar la manera de que esto se concrete: la renovación de los liderazgos. Si no es por la vía estatutaria, por la vía natural de los líderes que vienen surgiendo y eso creo que haría mucho bien.

Yo no pondría atención en el referéndum revocatorio, me parece que no es el camino. Me parece que las urgencias son otras, me parece que se debe estar trabajando en las elecciones de 2024, desde ya. Por supuesto, cualquiera me puede decir que el país se deshace antes de 2024…

Los países no se acaban…

-No. Y hay que trabajar con visión de largo y mediano plazo. Esas elecciones están allí y la oportunidad que tiene la oposición de ganarla es muy grande, pero tiene desafíos.

Se han cometido más que errores, horrores. El propio Julio Borges admitió la falla en la candidatura de Tomás Guanipa para Caracas, que dicho sea de paso, llegó atrás de Antonio Ecarri que es independiente. Ahora te pregunto, si estamos en una etapa de reflexión, que no sé si coincides conmigo en que debemos estar en una etapa de reflexión…

-Sí, coincido…

Si estamos entonces en una etapa de reflexión… ¿Cómo ves tú a la oposición? ¿Hay realmente un acto de contrición y propósito de enmienda o es que vamos a seguir girando en círculos como hubiera dicho Úrsula Buendía en Cien Años de Soledad?

– No lo sé, porque yo no tengo contacto con los líderes de oposición y noticias sobre procesos internos no las veo, por ejemplo, no sé si en Primero Justicia, o en Voluntad Popular o en Un Nuevo Tiempo esto esté pasando, porque esas noticias no están en las redes donde uno se informa, porque la prensa prácticamente desapareció. Ojalá que eso esté ocurriendo, pero yo no sé si eso está pasando. Sospecho que sí, es lo natural tras lo ocurrido el 21 de noviembre, sobre todo frente al desafío de 2024 que es muy pronto, 2024 es mañana.

Hay quienes dicen que el G4, debe y cito «revisar alianzas» con sectores que son tildados de alacranes por su clara colusión con el gobierno. ¿Hay que revisar alianzas realmente, o no será mejor dedicarse a la devolución de las tarjetas judicializadas? ¿Cómo ves tú el tema de las alianzas? El resultado de noviembre fue bastante contundente. La tarjeta de la MUD llegó de tercera en muchos estados, empezando por Anzoátegui, donde el G4 era gobierno con Barreto Sira y llegó detrás de José Brito con unas tarjetas judicializadas y Brito ya sabemos a lo que se dedica. Entonces, ¿qué hay que hacer allí?

– Realmente es una situación muy difícil, lo que dices es muy cierto, y por ejemplo, Fuerza Vecinal que prácticamente era PJ, sacó en todo el país más de 500 mil votos, no es nada despreciable, pero son realidades que hay que considerar.

De nada sirve la política del avestruz, pero para los dirigentes políticos, dialogar y tramitar acuerdos con quienes han tenido diferencias tan profundas será muy difícil, pero más allá de los dirigentes, están los votos. Pero en Anzoátegui, esa gente que no votó por Barreto Sira y votó por Brito, vemos que es una cifra importante: más de cien mil votos, entonces, esos votantes, evidentemente, son oposición. No son del gobierno. Hay que distinguir entre votantes y estos líderes llamados alacranes.

Lo que me parece que debería importarle a la oposición es cómo los recupera o los reagrupan, pero allí están y la suma de todas esas oposiciones es mayor que los votos del gobierno. Por allí está el desafío. Confieso que es muy difícil, muy compleja la situación y vislumbro pocos caminos en ese sentido.

Lo que sí me parece es que por la vía del enfrentamiento y de agudizar las contradicciones entre esos factores de oposición, no se llegará a ningún lado. Habría que tragar grueso, tragar sapos muy importantes, pero lo veo muy difícil, para llegar a un tipo de acuerdo electoral para el 2024.

¿Cuál es tu reflexión sobre la economía?

-Creo que el gobierno se ha visto obligado a tomar medidas económicas ortodoxas que han traído una recuperación de la economía. La dolarización transaccional de la economía que empezó en 2019 ha traído buenos resultados; una reducción de la hiperinflación, ya estamos en inflación de un dígito. Es un avance importante; no controlar los precios acabó con el desabastecimiento que fue una tragedia entre 2016 y 2019.

Otra cosa que hizo correctamente el gobierno fue liberar las importaciones, hoy día entran productos importados que los venezolanos queramos. Otra cosa es cobrar la gasolina a precios más sinceros, de modo que son un conjunto de medidas económicas que han traído las cifras siguientes: reportan Conindustria y Fedecámaras un crecimiento pequeño pero significativo en la producción nacional, sobre todo en el área de alimentos, farmacéutica y de servicios.

Para que haya una producción industrial recuperada se va a necesitar que se recupere el sistema eléctrico nacional, sin energía no hay industria. De modo que esta debería ser la prioridad del gobierno en 2022, para continuar con esta pequeña recuperación económica que hubo en 2021 y que todos los analistas indican que seguirá incrementándose en 2022.

Realmente la política económica del gobierno, vía restricción monetaria con el encaje legal de 85 puntos, redujo el multiplicador monetario bancario a la nada, redujo el crédito y en consecuencia redujo la inflación, ¿será entonces que el gobierno de manera inteligente está migrando de manera sostenida, lenta, pero sostenida a un modelo al estilo chino?

– No sé, pero sí puedo hablarte de lo que veo que son las políticas económicas ortodoxas que han traído resultados económicos favorables. Pero falta que se recupere el crédito bancario porque una economía sin crédito bancario tiene limitaciones muy grandes. Aspiramos que en 2022 se recupere el crédito bancario por la vía del encaje legal en bolívares o que autoricen préstamos en dólares, eso ayudará muchísimo a la economía.

Si avanzamos o no hacia el modelo chino, la verdad es que China adoptó el sistema capitalista hace más o menos 40 años, y a lo largo de este tiempo, han sacado de la pobreza alrededor de 700 millones de chinos.

Yo creo que allí hay unas lecciones importantes para las fuerzas de izquierda en el mundo, no despreciaría lo que ha hecho China en materia económica. No avalo lo que ha hecho en materia política porque no hay libertades políticas, pero hay un conjunto de libertades económicas que le han traído estupendos resultados.

Por eso te hablaba de la correlación entre ambos modelos...

Es posible. Ojalá que la experiencia china venga iluminando al gobierno y abandonen ya las prácticas económicas que han conducido al fracaso, como ha pasado en Cuba, porque simplemente no hay libertades para que la sociedad genere los bienes y servicios que necesita.

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