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3 restaurantes emblemáticos de Caracas anuncian su cierre indefinido

En solo una semana, se conoció la clausura de Friday's, El Trolly y Dena Ona. Todos tenían varias décadas de operaciones

En pocos días, los caraqueños conocieron el cierre de tres restaurantes emblemáticos en la ciudad: la marisquería Dena Ona de El Rosal, Friday’s en Altamira y El Trolly, en Las Mercedes. Todos tenían varias décadas de fundados y se habían mantenido incluso en los peores años de la grave crisis de escasez e hiperinflación.

La dolarización de los últimos años y el peso de la pandemia dieron un nuevo orden al sector de los restaurantes y, en general, de la venta de comida en Venezuela. En el caso de la pandemia, no solo impidió a los restaurantes recibir clientes en sus locales, sino que impulsó nueva competencia, generada por emprendedores que se vieron obligados a buscar nuevas fórmulas de ingresos en medio de esa parálisis económica que supuso la cuarentena.

Es por ello que estos tres restaurantes no son los únicos que han cerrado, pero sí son los más recientes. Además, impactó el hecho que se conociera su clausura en la misma semana, casi uno tras otro.

No es fácil competir en el nuevo mercado de restaurantes en Venezuela, sobre todo para aquellos negocios con grandes estructuras, más empleados de los necesarios actualmente y con reacciones tardías a los demandantes cambios del mercado. Además, la dolarización aumentó los costos laborales y de gastos relacionados, como condominios, que en bolívares podían manejarlos mejor, incluso a pesar de la hiperinflación.

Por todo esto, a muchos de los restaurantes se les dificultó bajar costos para poder ofrecer precios competitivos y los comensales prefirieron otras propuestas, quizás con menos tradición pero de buena calidad, menor precio y, en algunos casos, la facilidad de no tener que pagar impuestos porque operan desde casa solo con delivery o importan insumos «maleteados», sin pagar aranceles.

De los 3 restaurantes mencionados, El Trolly sí intentó una reestructuración profunda y una modernización en su imagen, pero no fue suficiente para conquistar el público necesario. Actualmente, la gerencia depende de una sola persona, María Dolores Ruiz Daher, hija del fundador, que necesita esta «pausa necesaria», como la llama, para tomar decisiones.

Las razones por las que cerraron Friday’s, Dena Ona y El Trolly son variadas pero todos tienen un elemento común: tenían pocos clientes.

Dena Ona

La noticia del cierre de esta marisquería de El Rosal, fundada en 1944, se conoció, literalmente, a mazazos. En Twitter, Caracas cuéntame publicó una foto del tradicional local en derribo.

El Dena Ona cerró en enero pero recién a finales de junio se conoció que lo estaban demoliendo. Foto cortesía de Caracas Cuéntame

Pero lo cierto es que Dena Ona cerró el 1 de enero de este año, prometiendo una «reestructuración» que nunca fue. Al restaurante le costó superar tanto la pandemia, como el fallecimiento del dueño original.

Desde finales del año pasado comenzaron a desviarse de su propuesta española original, sumando hamburguesas y comida rápida al menú, buscando sumar nuevos públicos. También ofrecieron karaoke. Pero al final resultó más rentable ceder el espacio, estratégicamente ubicado en El Rosal, importante zona de oficinas de la capital venezolana.

Friday’s Altamira

La sucursal de Friday’s Altamira es la única que quedaba de lo que fue una red de restaurantes. En 2020 ya había cerrado su local del centro comercial Tolón en Las Mercedes.

En este caso, se habla off the record de un supuesto desalojo intempestivo del local que alquilaban en Altamira desde que abrieron hace 24 años. Según fuentes relacionadas al caso, el litigio llevaba varios años.

Pero lo cierto es que Friday’s, este 2022, tenía muy pocos clientes. Particularmente lo visité el miércoles 15 de junio en horas del almuerzo y solo una mesa estaba ocupada con tres personas. El mobiliario estaba muy deteriorado. A pesar de ofertas puntuales, sus precios eran más altos que los de la competencia, incluyendo la más cercana: Fresh Fish, junto al frente.

El Trolly

De los tres restaurantes cuyo cierre se conoció esta semana, el más antiguo era El Trolly. Tenía un significado muy especial, pues fue fundado hace 69 años por un inmigrante canario, Antonio Ruiz, que abrió el primer camión de comida de Caracas en 1953. Diez años después inauguraron su restaurante en Las Mercedes.

El Trolly hizo un refrescamiento de su imagen, de su menú y de sus actividades. Foto cortesía El Trolly

Se puede considerar a Antonio Ruiz, fundador de El Trolly como el gran pionero de los foodtrucks en Venezuela. Un visionario que, a pesar de ser de otras tierras, entendió la pasión del caraqueño por las arepas «tostadas» y la hizo suya con El Trolly.

Al contrario que lo ocurrido con los otros restaurantes, El Trolly sí intentó un refrescamiento de su carta, su menú y sus propuestas de eventos. Dirigido por María Dolores Ruiz, hija del fundador, se planteó una estrategia de reinvención, pero manteniendo sus platos distintivos (como las llamadas arepas tostadas con el sello de tocineta exclusivo del restaurante), el horario nocturno o el servicio al carro, en el mismo estacionamiento del local.

Por ejemplo, en el menú siempre se mantuvo la «catirrusia», rellena de queso amarillo con tocineta y la «quesera», con tres tipos de queso, amarillo, guayanés y americano.

Una de las «tostadas» de El Trolly

Sin embargo, la reestructuración del restaurante no dio los resultados esperados y la gerencia decidió detener operaciones.

«Nuestro cese de operaciones obedece al lado humano de la gerencia, que recae en una sola persona. Que, como todos, cumple diferentes roles (…). Hoy solicito se entienda lo necesario de esta pausa. Sería irresponsable de mi parte dar una fecha de regreso porque tal vez en el camino, decida otra cosa (…). Mi formación académica me hizo pensar en que debo pensar en una reestructuración profunda de la marca de cara a los nuevos tiempos», explica María Dolores Ruiz en un comunicado difundido en redes sociales.

En sus comunicados, tanto El Trolly como Friday’s confiaron en poder regresar más adelante, después de reestructurarse.

Cada vez que se difunde el cierre de algún local emblemático, los usuarios de redes sociales se lamentan por ello. Pero lo cierto es que muchos de estos restaurantes también necesitan el apoyo de esos usuarios, de sus comensales, que vayan y consuman en el sitio. Si no, solo quedarán los lamentos.

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